Este anillo tan divino sólo merecen llevarlo las princesas de verdad, de ellas depende que esa iridiscencia azul de la labradorita siga bril...
martes, 11 de mayo de 2010
Los llevamos al borde del abismo y les ordenamos que volaran. Ellos no se movieron. ¨Volad!¨, les dijimos. Pero ellos no se movieron. Los empujamos hacia el abismo. Y entonces volaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario